Un alto funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores de Arabia Saudita desmintió este martes, en declaraciones a Al Arabiya, las acusaciones de que los dirigentes saudíes apoyan la prolongación de la guerra contra Irán.
El funcionario reiteró que el Reino ya había declarado anteriormente que está en contra de continuar el conflicto en la región.
En concreto, recordó la declaración que diera la semana pasada el ministro de Asuntos Exteriores del país, el príncipe Faisal bin Farhan, tras una reunión ministerial de países árabes e islámicos celebrada en Riad, en la que advirtió que su país no dudará en tomar medidas para proteger su territorio y advirtió que las acciones de Irán tendrán consecuencias.
En este sentido, el funcionario afirmó que Arabia Saudita mantiene su postura de que "los ataques iraníes deben cesar y que la paciencia del Reino tiene un límite", añadiendo que el país "se reserva el derecho a responder y a disuadir cualquier agresión mediante medidas políticas y de otro tipo".
Anteriormente, funcionarios estadounidenses citados por The New York Times afirmaron que el príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohamed bin Salmán, estaría presionando al presidente de EE.UU., Donald Trump, para que siga adelante con su guerra contra Irán. Así, en varias conversaciones que ambos mantuvieron durante la última semana, habría asegurado que la agresión estadounidense-israelí representa una "oportunidad histórica" para forzar un cambio de gobierno en la República Islámica.
Poco después, Trump confirmó que mantiene contacto con Salmán y que este lo ha animado a continuar con la agresión contra el país persa, e incluso "está luchando" del lado de EE.UU.
Asimismo, cuatro altos funcionarios de la región afirmaron a The Times of Israel que los países del golfo Pérsico, incluida Arabia Saudita, están instando a EE.UU. a que continúe los ataques, de manera tal que la República Islámica salga del conflicto con su poder militar lo suficientemente debilitado como para "dejar de representar una amenaza", al tiempo que sus propios países están evaluando incluso la posibilidad de sumarse a la ofensiva.
Agresión contra Irán
La madrugada del sábado 28 de febrero, Israel y EE.UU. iniciaron una agresión conjunta contra Irán con el objetivo declarado de "eliminar las amenazas" de la República Islámica.
Los bombardeos causaron la muerte del líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jameneí, y de varios altos cargos militares, entre ellos el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Larijani; el comandante de la milicia Basij, Gholamreza Soleimani; y el ministro de Inteligencia, Esmaeil Khatib. Mojtabá Jameneí, hijo del fallecido líder supremo, fue elegido como su sucesor.
Como represalia por la agresión, Teherán ha lanzado decenas de oleadas de misiles balísticos y drones contra Israel y contra bases estadounidenses en países de Oriente Medio. Además, la República Islámica realizó una serie de ataques masivos, que alcanzaron "instalaciones petroleras vinculadas a Estados Unidos" en varios países de Oriente Medio, en respuesta a los ataques contra su infraestructura energética.
Asimismo, Irán bloqueó casi por completo el estrecho de Ormuz, ruta marítima por donde circula alrededor de 20 % de todo el petróleo y gas que se comercia en el mundo, lo que ha disparado los precios de los combustibles.
Negociaciones con "bombas", "regalo" a EE.UU. y resistencia iraní, MINUTO A MINUTO


