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La guerra en Irán destruye el mito de la superioridad militar de EE.UU. sobre China

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El rápido agotamiento de arsenales de Washington y las dificultades frente a ataques masivos con drones revelan debilidades que adquieren un nuevo peso de cara a un posible enfrentamiento con Pekín.
La guerra en Irán destruye el mito de la superioridad militar de EE.UU. sobre China

La guerra de Estados Unidos contra Irán, que ya entra en su tercer mes, sigue revelando conclusiones importantes sobre las capacidades reales tanto de Teherán como de Washington.

El enfrentamiento no solo ha agotado las reservas estadounidenses de municiones de alta precisión, sino que también ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad del país norteamericano ante un nuevo tipo de guerra: el uso masivo de drones de bajo costo.

Estas tendencias tienen un significado más amplio, ya que apuntan a las posibles debilidades de Washington en caso de un conflicto con China, que analiza atentamente lo que está sucediendo.

Agotamiento y asimetría

Solo en las primeras 48 horas de combates, Irán lanzó alrededor de 1.200 proyectiles, de los cuales aproximadamente el 70 % eran drones de bajo costo.

En respuesta, los países del golfo Pérsico emplearon 618 misiles interceptores Patriot PAC-3 en 96 horas. En un mes de hostilidades, esta cifra se ha multiplicado y, según datos de Bloomberg, el número total de misiles interceptores utilizados ya supera los 2.400, casi todo el arsenal previo a la guerra, compuesto por 2.800 unidades.

En estas condiciones, Estados Unidos y sus aliados corren el riesgo de caer en una "trampa de agotamiento asimétrico", como señala Brussels Signal.

El costo de un misil interceptor Patriot oscila entre 3 y 4 millones de dólares, mientras que el precio de un dron iraní es de apenas unas decenas de miles.

Solo en cinco días de combate, Estados Unidos utilizó alrededor de 800 misiles interceptores, lo que equivale a aproximadamente 2.400 millones de dólares.

Además, incluso antes del inicio de la guerra se informó que Washington solo disponía de alrededor del 25 % de la cantidad necesaria de dichos sistemas para cumplir los planes del Pentágono.

La inconsistencia de la doctrina militar

Los acontecimientos han puesto de manifiesto un problema aún más fundamental: las limitaciones de la doctrina militar estadounidense, opina Jennifer Kavanagh, investigadora principal y directora de análisis militar en Defense Priorities.

"Aunque el Ejército estadounidense logró éxitos tácticos individuales en Irán, el conflicto y su resultado han socavado profundamente los principios clave de la estrategia militar estadounidense y han suscitado dudas sobre la viabilidad de los planes de contingencia de Estados Unidos, en particular para una posible guerra futura en Asia", indica.

El analista militar Serguéi Poletáyev expresó una opinión similar en una conversación con RT, al considerar que Irán ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad del concepto estadounidense de "conmoción y pavor".

"La doctrina militar y, en general, la filosofía militar de Estados Unidos no contemplan un conflicto convencional largo y prolongado. El último conflicto grande que tuvieron fue el de Vietnam, que, en realidad, perdieron. Después de eso, adoptaron la concepto de 'conmoción y pavor', un ataque decisivo en el que se concentra todo su poderío militar arrollador en el primer golpe o en una serie de golpes iniciales, tras lo cual el enemigo debe derrumbarse", explicó, subrayando que dicha táctica se aplicó en los enfrentamientos de Yugoslavia, Irak y Afganistán.

"Cuando el enemigo resiste el primer golpe, resiste el choque y el pavor, no hay plan B. Y esto ahora ha quedado muy claro", añadió. 

Más similitudes de las que parecen

Aunque los escenarios en Irán y en torno a Taiwán difieren, existen importantes similitudes entre ellos.

En primer lugar, al igual que en Oriente Medio, en Asia Washington se apoyará en una red de bases militares en la región para el despliegue de la aviación, la logística y el apoyo a las operaciones de combate. Estas bases deben estar protegidas por sistemas terrestres de defensa aérea, radares e infraestructura de sensores que garanticen tanto la protección como la orientación de los ataques.

Segundo, Estados Unidos, como en el caso de Irán, apostará por el uso de la aviación, la flota y armamento de alta precisión de largo alcance para neutralizar los sistemas de defensa aérea, los radares y los lanzadores del enemigo.

En tercer lugar, en el escenario en torno a Taiwán se asigna un papel especial a los drones: se prevé la creación de una zona sin pilotos que dificultaría el avance de las fuerzas chinas.

Para Kavanagh, la guerra contra Irán, librada contra un adversario más débil, pone en tela de juicio cada uno de estos pilares fundamentales de la estrategia militar estadounidense.

"Quizás lo más importante es que la guerra con Irán pone en serio entredicho la utilidad y viabilidad de las bases avanzadas estadounidenses en un conflicto de gran envergadura. Después de que Estados Unidos atacara a Irán el 28 de febrero, las bases estadounidenses en toda la región no fueron fuentes de fortaleza, sino enormes desventajas y blancos fáciles", sostiene.

De manera similar, la analista señala cómo Irán logró con facilidad dañar y poner fuera de servicio los sensores y radares que sustentan la red regional de defensa aérea de EE.UU., la cual es responsable de las bases.

El conflicto también puso de manifiesto la clara ventaja de Teherán en cuanto a los drones. Washington "está lejos de ser competitivo en el ámbito de los drones, y mucho menos de estar preparado para crear un infierno para China, uno de los líderes de la industria", asegura la experta.

"Durante décadas, Estados Unidos ha dado por sentado que sus bases avanzadas serían defendibles y que los activos de proyección de poder, como bombarderos, portaviones y aviones de combate, le permitirían prevalecer en enfrentamientos militares incluso lejos de casa. Ha asumido que puede dominar el aire y los mares y proteger los activos en tierra, incluso cerca del territorio enemigo. Si alguna vez esto fue cierto, ya no lo es", expone. 

El factor nuclear

Según Poletáyev, un aspecto que podría contrarrestar la ventaja estadounidense en un posible conflicto es el hecho de que un país posea armas nucleares.

"Todos estos factores, ya sea en el caso de China, de Rusia o de cualquier otra potencia nuclear, se multiplican por el factor nuclear. No entiendo cómo puede funcionar el concepto de 'conmoción y pavor' frente a una potencia nuclear. Porque si se le hace algo así, puede responder con un golpe", afirma el experto.

El analista concluye que, por estas razones, Washington tratará de evitar un enfrentamiento directo con Pekín, intentando organizar una serie de conflictos 'proxy' alrededor del territorio chino que agoten al gigante asiático.

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