Entrenar los abdominales, además de fortalecer el tronco muscular, podría afectar positivamente al cerebro y reducir tanto el posible deterioro cognitivo como la pérdida de memoria y las enfermedades neurodegenerativas, según sugiere un estudio de la Universidad Estatal de Pensilvania.
La investigación, realizada por el profesor de Neurocirugía e Ingeniería Biomédica Patrick Drew y sus colegas, implicó técnicas avanzadas de imagen para detectar un sutil desplazamiento del cerebro en el cráneo de ratones cada vez que se tensaban sus músculos abdominales para iniciar el movimiento en cintas de correr.
Ejercer una presión suave sobre el abdomen de ratones ligeramente anestesiados e inmovilizados confirmó el efecto, lo que llevó a los investigadores a comparar la contracción abdominal con un "sistema hidráulico" que comprime vasos conectados con la médula espinal y el cerebro, activando el desplazamiento suave dentro del cráneo.
Ese balanceo facilitaría el flujo de líquido cefalorraquídeo alrededor del cerebro, suponen los investigadores, que relacionaron estos efectos con los del sueño profundo en el cerebro humano, cuando el fluido lo baña y elimina los desechos del sistema nervioso central, cuya acumulación se asocia con trastornos cerebrales.
Los autores crearon simulaciones computarizadas del flujo de líquido impulsado por la contracción, pero señalan que todavía se necesitan más estudios para entender las implicaciones en humanos.


